Por Redacción
Morón, Cuba, 15 de marzo de 2026.- Al menos cinco personas fueron detenidas en la localidad cubana de Morón durante protestas nocturnas desencadenadas por prolongados apagones eléctricos y la aguda escasez de alimentos, según confirmó el medio oficial Invasor. Los manifestantes expresaron su malestar con cacerolazos y el uso de linternas de teléfonos, en un episodio que derivó en enfrentamientos y daños a la sede local del Partido Comunista de Cuba.
El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció mediante un comunicado que las quejas de la población son “comprensibles y legítimas” debido a las difíciles condiciones, pero simultáneamente advirtió con firmeza que “para el vandalismo y la violencia no habrá impunidad”. Esta declaración oficial no aclaró los límites entre la protesta pacífica y los actos vandálicos, generando confusión sobre la postura gubernamental.
Testigos presenciales relataron que la situación escaló cuando manifestantes lanzaron piedras, ingresaron a un inmueble y encendieron una hoguera frente a la sede del Partido Comunista local. Algunas versiones describieron el acto como simbólico, afirmando que “tiraron a la hoguera el comunismo”, mientras que las autoridades se enfocaron en reportar daños materiales y actos de vandalismo contra instituciones estatales.
El Ministerio del Interior cubano movilizó fuerzas de seguridad para controlar las protestas, aunque no se ha proporcionado información oficial sobre la existencia de heridos, el número total de detenidos confirmado o si hubo uso de disparos durante los incidentes. Tampoco se ha especificado la duración exacta de los apagones que motivaron las manifestaciones ni las causas técnicas específicas detrás de los cortes eléctricos.
Al día siguiente de los disturbios, el gobierno organizó un acto patriótico con militantes del Partido Comunista en el mismo lugar donde ocurrieron las protestas, en un claro mensaje de reafirmación política frente al descontento popular. Estas manifestaciones se enmarcan en una crisis económica prolongada que afecta a la isla, con frecuentes problemas de suministro eléctrico y escasez crónica de productos básicos que han deteriorado la calidad de vida de la población.