Ciudad De México, 13 de abril de 2026.- Líderes empresariales y expertos en comercio exterior instaron a que la disponibilidad de fármacos genéricos y el fortalecimiento de la integración regional sean prioridades en la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) prevista para 2026. Ricardo del Olmo, director general de la Asociación Nacional de Fabricantes de Medicamentos (Anafam), afirmó que este tema debe ser central, mientras que Larry Rubin, presidente de American Society of Mexico, planteó la necesidad de una cooperación que trascienda los aspectos arancelarios.
Del Olmo señaló que la disponibilidad de fármacos genéricos enfrenta un freno por el T-MEC. Explicó que, si bien en Estados Unidos y Canadá el tratado garantiza el acceso y la reparación de daños por extensiones artificiales de patentes, en México “no pasa nada”, lo cual obstaculiza la adquisición de productos de calidad a menor costo. El directivo recordó que en la década de los 80 México era productor de ingredientes farmacéuticos activos (API), pero en la actualidad más del 90% de las sustancias activas proviene de Asia.
“La dependencia del exterior de ingredientes farmacéuticos siempre será una amenaza” a la soberanía y autosuficiencia, advirtió Del Olmo. Detalló que el anexo 2050 del T-MEC regula patentes entre Estados Unidos y Canadá, mientras que para México se aplica el anexo 20 A. En Estados Unidos, cuando una empresa intenta ampliar la exclusividad de un fármaco sin fundamento, el fabricante del genérico obtiene el derecho de ser el único vendedor; en Canadá, se compensan los daños por retrasos injustificados. En contraste, en México se estableció un mecanismo de consulta de vigencia de patentes donde, si la industria trasnacional considera que se violan sus derechos, interpone juicios contra el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), frenando el trámite de registro sanitario del genérico.
Por su parte, Larry Rubin participó en el Texas Policy Summit 2026 para analizar el futuro de la relación comercial entre México y Estados Unidos. Rubin subrayó la importancia de Texas como punto clave en el intercambio económico, al concentrar una parte significativa del comercio bilateral que supera cientos de miles de millones de dólares anuales. Consideró que el T-MEC requiere una revisión que refleje una nueva realidad económica de América del Norte y brinde mayor certidumbre a la inversión.
El presidente de American Society of Mexico propuso avanzar hacia un enfoque de comercio justo que permita fortalecer las cadenas de suministro y distribuir de forma más equilibrada los beneficios de la integración. Señaló que la relación bilateral debe entenderse como una alianza estratégica basada en infraestructura compartida, integración energética, Estado de derecho y seguridad regional. Texas se mantiene como un núcleo operativo clave para la integración energética debido a su infraestructura de gasoductos, puertos y corredores industriales.
El contexto comercial muestra la magnitud de la interdependencia. México es el principal proveedor mundial al mercado de Estados Unidos y el principal destino de sus exportaciones. En enero de 2026, cerca del 17% de todas las ventas mundiales de Estados Unidos tuvo como destino a México. El comercio de bienes y servicios provenientes de Estados Unidos en la región del T-MEC supera los 2 billones de dólares, y el intercambio de bienes con México ascendió a un total estimado de 872 mil 800 millones de dólares en 2025.
Se estima que más de cinco millones de empleos en Estados Unidos dependen directamente del comercio con México y Canadá. Además, en promedio, el 74% del valor de las manufacturas elaboradas en México y que se exportan a Estados Unidos contiene insumos norteamericanos. Ante este escenario, una declaración conjunta de México y Estados Unidos manifestó la intención de “examinar opciones especificas para incrementar la producción y el empleo manufacturero en México y en Estados Unidos”.