Ciudad De México, 27 de mayo de 2026.- La Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planea desviar a Kenia a los ciudadanos estadounidenses que hayan estado expuestos al virus del ébola para su observación y tratamiento, en lugar de repatriarlos. Washington está habilitando una instalación en ese país africano para que los nacionales puedan pasar la cuarentena o recibir atención médica, mientras un equipo del Servicio de Salud Pública de EE.UU. es entrenado para desplegarse en la zona.
Esta medida se produce en medio de un preocupante brote de ébola en la provincia de Ituri, en la República Democrática del Congo, que ha sido declarado emergencia de salud pública de importancia internacional por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El brote se ha disparado a más de mil casos y más de 230 muertes en apenas once días desde su anuncio oficial.
La semana pasada, el Gobierno de Trump invocó una ley de salud pública conocida como Título 42 para prohibir la entrada a EE.UU. de migrantes y residentes permanentes legales que hubieran estado en el Congo, Uganda o Sudán del Sur en los 21 días previos. Ante la estrategia de tratar a los ciudadanos en territorio africano, el doctor Craig Spencer calificó la situación como una “abdicación dramática de lo que debemos a los nuestros”.
Por su parte, Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, publicó un mensaje urgente sobre el brote de Ébola Bundibugyo en el este de la República Democrática del Congo. “El virus del Ébola Bundibugyo no cuenta con una vacuna aprobada ni tratamiento. Detener esta transmisión del Ébola depende enteramente del acceso humanitario”, señaló el funcionario.
Ghebreyesus advirtió que los enfrentamientos en curso están provocando desplazamientos masivos, empujando a contactos expuestos a campamentos hacinados y cortando corredores críticos de contención. “Los trabajadores de primera línea lo están arriesgando todo, mientras que los ataques a instalaciones de salud hacen casi imposible el seguimiento de casos y sus contactos”, añadió.
Ante la imposibilidad de construir confianza comunitaria o aislar a los enfermos mientras caen bombas, el director de la OMS exhortó a todas las partes en conflicto a acordar un alto el fuego inmediato. “Rogamos priorizar la supervivencia humana por encima de todo lo demás”, concluyó Tedros Adhanom Ghebreyesus para permitir un acceso seguro y sostenido a los equipos médicos.