Ciudad De México, 03 de junio de 2026.- A días del arranque del Mundial 2026, persisten controversias sobre derechos humanos y logística. Una encuesta del Washington Post y la Universidad de Maryland, realizada entre el 14 y el 18 de mayo a mil treinta adultos, revela que el 65% de los estadounidenses se opone a la presencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en los estadios. El rechazo alcanza al 74% de los independientes y al 68% de los aficionados al fútbol; únicamente el 72% de los republicanos apoya la medida.
Ante este escenario, el secretario de Seguridad Interior, Markwayne Mullin, indicó que la agencia ICE se enfocará en tráfico de personas y mercancía falsificada, aunque no descartó arrestos migratorios en los recintos. Por su parte, el director interino de la agencia, Todd Lyons, se negó en febrero ante el Comité de Seguridad de la Cámara a suspender operaciones durante el torneo. John Sandweg, exdirector interino del servicio migratorio bajo la administración Obama, señaló que “el miedo en la comunidad, especialmente entre quienes son aficionados al fútbol y quieren asistir a los juegos, es real”.
En respuesta a las tensiones, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) llamó a garantizar el pleno respeto a los derechos humanos y anunció el despliegue de personal civil en Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara. La institución tendrá presencia estratégica en aeropuertos, centrales de autobuses, sitios de revisión migratoria y estadios. La CNDH reportó haber detectado problemáticas previas como presiones inmobiliarias, encarecimiento de vivienda en zonas aledañas a los estadios, así como riesgos de explotación laboral y trata de personas en el sector servicios.
La comisión recordó que en los torneos de 1970 y 1986 las autoridades priorizaron la imagen internacional del país por encima de la seguridad y los derechos humanos. Actualmente, ochenta organizaciones civiles, entre ellas Human Rights Watch y la ACLU, enviaron una carta a la FIFA exigiendo garantías para los visitantes extranjeros. Además, en Los Ángeles, el sindicato Unite Here Local 11 presentó una denuncia formal contra la FIFA alegando que el sistema de acreditación obliga a entregar datos sensibles que podrían compartirse con el Departamento de Seguridad Interior.
Mientras tanto, algunas localidades en Estados Unidos han tomado medidas propias: el sheriff de Los Ángeles, Robert Luna, anunció que no habrá operaciones migratorias durante los partidos, y Seattle limitó por decreto la actividad del ICE en instalaciones del condado. Pese a ello, el 68% de los estadounidenses considera que el Mundial no mejorará la imagen del país en el exterior.
En el ámbito logístico, la Selección de Irán obtuvo este miércoles 2 de junio los visados para viajar a México, pero mantiene pendiente la autorización legal para ingresar a Estados Unidos, donde tenía programada su fase de grupos. La planificación original proyectaba establecer su campamento base en Tucson, Arizona, pero la negativa de las autoridades estadounidenses forzó a reubicar la sede a Tijuana, Baja California, cambio aprobado por la FIFA. El itinerario contempla salir el sábado 6 de junio desde Antalya, Turquía, con escala en España, para aterrizar en Tijuana aproximadamente a las 01:30 h del domingo 7 de junio.
En México, más de cuatro mil voluntarios de la FIFA, seleccionados de entre más de 100 mil inscritos, ultiman los preparativos para los 13 partidos que albergarán las tres sedes del país. En Ciudad de México, donde se celebrará el partido inaugural el próximo 11 de junio entre México y Sudáfrica, los jóvenes ya trabajan en los detalles finales. Luis Mauricio Cruz Sánchez, voluntario de 26 años, expresó: “Es un sueño porque llegan de todo el mundo… Es una fiesta de todo el mundo. Entonces el hecho de poder participar y estar ahí en el partido de inauguración, simplemente es algo que no puedo concebir realmente”.
Jefferson Corona, voluntario de 20 años, destacó la responsabilidad de la labor: “No solo representas a FIFA, representas a tu ciudad, a tu país. Y es una responsabilidad enorme porque en este centro pasan voluntarios de diferentes países (…) Y quieres que se lleven una buena impresión”.