Por Redacción

Delaware, 15 de agosto de 2026.- Selena Gómez ha sido acusada de fraude por un grupo de cinco inversores que sostienen que la artista incumplió sus promesas de aprovechar su fama mundial y su presencia en redes sociales para promocionar Wondermind Global, su startup de salud mental que quebró el año pasado.

Según una demanda presentada el jueves ante un tribunal federal de Delaware, la compañía afirmó tener una valoración de 95 millones de dólares cuando buscó financiación en 2022 para desarrollar productos, entre ellos una aplicación móvil. Sin embargo, los demandantes alegan que Wondermind mintió sobre sus perspectivas y nunca desarrolló dichos productos ni generó los ingresos que había prometido.

Gómez, quien fundó la empresa en 2021 junto con su madre, Mandy Teefey, y Daniella Pierson, ocupa el puesto de directora de “impacto” y responsable de marketing. Los inversores argumentan en la demanda que la artista ignoró sus obligaciones contractuales con la compañía, atribuyendo esto en parte a sus “prolongados problemas personales con su madre”, quien era cofundadora y codirectora ejecutiva.

En una ronda de financiación inicial en 2022, la compañía recaudó cinco millones de dólares de inversionistas como el fondo de capital riesgo de la tenista Serena Williams y las firmas Lightspeed Venture Partners y Sequoia Capital. De ese total, 1,2 millones de dólares fueron aportados por las cinco personas que ahora presentan la demanda, entre ellas el exdirector ejecutivo de Allergan, Brent Saunders.

Los demandantes explican que se sintieron atraídos por la promesa de que Wondermind aprovecharía una audiencia de más de 500 millones de personas a través de las cuentas de Gómez en redes sociales. “Los demandantes entendían que el valor de Wondermind como empresa incipiente dependía en gran medida de la participación de Gómez, incluida su capacidad para promocionar la compañía ante una base de seguidores preexistente, numerosa y leal”, señalan en el documento legal.

Los abogados de los inversores aseguran que “las iniciativas nunca se materializaron” y critican el silencio de la directiva durante el colapso del negocio. “La aplicación nunca se desarrolló. Y durante tres años, mientras la empresa colapsaba silenciosamente a su alrededor, ninguno de sus fundadores, ejecutivos o directores dijo una palabra a los inversores”, afirmaron los representantes legales de los demandantes.

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