Ciudad de Mexico, 12 de junio de 2026.- El gobierno de Estados Unidos sancionó este jueves a la petrolera estatal cubana Unión Cuba-Petróleo (CUPET). La empresa fue incluida el 11 de junio en la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro.

Según Washington, CUPET incluye activos clave que fueron “expropiados ilegalmente a propietarios estadounidenses”. La compañía gubernamental es propietaria de terrenos para almacenar combustibles que pretenden ser alquilados por una empresa importadora, en negociaciones con la entidad Vanguard Energy de Florida, para exportar crudo a la isla.

Las sanciones implican la prohibición de realizar transacciones financieras y comerciales con las personas y entidades designadas, cuyos activos bajo jurisdicción estadounidense quedan bloqueados. Esta medida engrosa la relación de entidades gubernamentales y cargos cubanos sancionados, incluido el presidente del país Miguel Díaz-Canel.

Marcos Rubio declaró: “Al igual que todos los recursos de la isla, la energía ha sido utilizada durante mucho tiempo por el gobierno comunista de Cuba como un arma, tanto para la represión como para alimentar la cleptocracia del régimen en beneficio propio”. Asimismo, señaló que “los líderes comunistas de Cuba han desviado recursos energéticos para enriquecerse”.

El pasado miércoles, el Departamento de Estado de EE.UU. negó haber concedido una licencia a Vanguard Energy que evite el bloqueo impuesto por el presidente Donald Trump desde enero para que no llegue petróleo extranjero a la isla. La familia Castro también fue incluida en la lista de la última ronda de sanciones del 4 de mayo, afectando al coronel Alejandro Castro Espín, a Lis Cuesta Peraza, esposa de Díaz-Canel, y a Manuel Anido Cuesta, su hijastro.

Además, las sanciones llegaron a Raúl Alejandro Castro Calis, nieto de Raúl Castro e hijo de Alejandro Castro Espín. Washington ha incrementado la presión sobre la isla para promover un cambio político hasta llegar a procesar en mayo a Raúl Castro por su presunta responsabilidad en el derribo de dos avionetas en 1996. Al mismo tiempo, Washington y La Habana mantienen discretas negociaciones y recientemente cargos militares de EE.UU. visitaron la isla.

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