Ciudad De México, 28 de mayo de 2026.- Por mensajes detectados en medios de comunicación extranjeros, el Gobierno de Estados Unidos parece estar dándole prioridad en el caso mexicano a la participación del crimen organizado en procesos electorales municipales y estatales en el escenario de las elecciones sobre todo de 2027. Algunas decisiones públicas del Tesoro y las actividades públicas del área de seguridad nacional de la Casa Blanca están colocando aparatos de investigación sobre cárteles del narcotráfico que se fortalecieron en el tiempo lopezobradorista de la estrategia de ‘abrazos, no balazos’.
De acuerdo con la investigación, Estados Unidos no está interesado en desaparecer del mapa a los cárteles del narcotráfico, sino que su intención muy clara es la de tomar el control de la producción, administrar el contrabando a Estados Unidos para satisfacer las necesidades de sus adictos y sobre todo tener el acceso directo a los multimillonarios recursos que produce el tráfico de drogas. Los grandes capos capturados, secuestrados, deportados o extraditados han estado siendo interrogados para que los investigadores americanos tengan elementos sobre la configuración del poder político y criminal en zonas que cayeron en manos de los intereses financieros del crimen organizado.
En el ámbito interno, las estadísticas oficiales hablan de una disminución muy sensible de los homicidios dolosos con respecto a las administraciones de Felipe Calderón Hinojosa, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, la ciudadanía expresa sus percepciones sobre la inseguridad por delitos del fuero común en modo de seguridad pública, las cuales tienen que ver con los robos en el entorno cotidiano y la falta de resultados reales de las policías municipales y estatales. De acuerdo con indagaciones de grupos de observadores, el 95 por ciento de los delitos no se denuncian y poco menos del 90 por ciento de las investigaciones no terminan en enjuiciamiento o sentencias que saquen a los delincuentes de circulación.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) tiene, actualmente, alrededor de 80,000 elementos, pero de manera continua hay personal en incapacidad, vacaciones, con licencias particulares o en descanso. La carga de trabajo de los policías en activo es alta, rebasando en un porcentaje considerable el número de horas que comprende su jornada laboral. Cuando hay algún evento masivo como un mitin político, algún concierto de alta afluencia, una marcha o protesta social, el regreso a clases o un buen partido de futbol, se solicita apoyo policial de distintos sectores de la ciudad, dejando desatendidas diversas colonias.
A 55 días de que arranque el Mundial, la eventual presencia de mandatarios de distintos países a la inauguración en la CDMX requerirá de un despliegue de fuerzas de seguridad extraordinarias. En esta entidad habrá cinco partidos, cada equipo de futbol integra alrededor de 100 personas que requerirán acompañamiento y seguridad en todo momento. Durante los 39 días que dure la justa futbolera se proyectarán los 104 juegos en las 16 alcaldías en lo que se ha bautizado como Fan Festivals, el principal en el Zócalo de la ciudad con un estimado de 60,000 asistentes —promedio— por día. Una corporación que ya opera al límite de su capacidad enfrentará, a lo largo de 39 días, una presión sin precedente.
Por otro lado, en México se tiene que aceptar que la Cuarta Transformación de la Nación tuvo su origen en la imperiosa necesidad de contener los antagonismos causados por la corrupción del neoliberalismo, pero lamentablemente esa ‘prometida mutación’ incrementó y dio continuidad a tan punible fenómeno. Al ser esa ‘transformación’, hasta este momento, la clase políticamente más dominante, se convierte también en la gobernanza responsable de la narcopolítica. En la gobernanza de Claudia Sheinbaum Pardo, después de que dichas togas observan la impunidad de la que sigue gozando el único responsable de la narcopolítica que agobia a nuestro México, la justicia es ya impotente, ineficiente y sumisa ante ello.