Ciudad De México, 16 de junio de 2026.- El costo de siniestros provocados por huracanes y tormentas tropicales en México pagados por las aseguradoras ascendió a 11 mil 300 millones de pesos en 2025, lo que representó un aumento del 70% respecto al año anterior, según datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS).

La aseguradora Seguros GNP indicó que, al cierre del año pasado, la zona del Pacífico Norte tenía 11 mil 100 inmuebles asegurados con cobertura de riesgos hidrometeorológicos. Esta región fue impactada por al menos 22 fenómenos hidrometeorológicos entre huracanes y tormentas tropicales, generando más de 3 mil 900 reportes de siniestro en hogares y negocios.

Los reportes en la región del Pacífico Norte representaron el pago de más de 241 millones de pesos a los asegurados. El 26.3% de las reclamaciones correspondieron a siniestros en hogares y el 73.7% a negocios. Entre 2018 y 2025, el 81% de los reportes de siniestro de esta zona se concentraron en Baja California Sur, Nayarit y Sonora.

Los fenómenos naturales que representaron un mayor monto pagado para GNP en la región fueron la depresión tropical 19-E (2018), la tormenta tropical Javier (2022) y los huracanes Olaf (2021), Lorena (2019) y Norma (2023). Estos cinco eventos acumularon el 37% del monto total pagado por la cobertura de riesgos hidrometeorológicos. Para 2026, GNP estima que se esperan en la zona del Pacífico alrededor de 18 a 21 fenómenos naturales como tormentas tropicales y huracanes.

En otro frente climático, la provincia de San Juan, en Argentina, atraviesa una escasez hídrica persistente vinculada al cambio climático. El agua de riego proviene casi toda de ríos que se alimentan de las nevadas y de los más de 4.000 glaciares de la provincia, los cuales se han reducido significativamente. Los glaciares de hielo descubierto del noroeste argentino se redujeron un 17% en los últimos 10 años, según el Instituto Argentino de Nivología y Glaciología, y los caudales están en mínimos históricos.

Nicolás Yanzón, productor de uvas, alfalfa y semillas de cebolla en Villa Media Agua, dijo que por el racionamiento del agua cultiva menos de un tercio de sus tierras. “La situación es delicada”, afirmó Yanzón, y advirtió: “Si no arrancamos lo antes que se pueda, es probable que la crisis se acentúe”. En San Juan, solo el 3% de la tierra es cultivable.

El ministro provincial de Producción de San Juan, Gustavo Fernández, señaló que “estamos en un escenario de escasez permanente”. Fernández estima que alrededor del 40% del agua que se utiliza en la agricultura podría ahorrarse con inversión pública en infraestructura y métodos de riego más eficientes. Mientras tanto, la provincia vive un incipiente boom de proyectos mineros que avanzan sobre los Andes.

Silvio Pastore, geofísico de la Universidad Nacional de San Juan, dijo que, en el ciclo hídrico actual, toda el agua de los ríos se destinará a la agricultura y nada quedará para los diques. “Desde el punto de vista ambientalista, esto es un caos”, declaró Pastore. El caudal del río San Juan se redujo casi a la mitad respecto del promedio histórico, superando el peor escenario proyectado por la ONU en el año 2000 bajo distintos escenarios de calentamiento.

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