Río De Janeiro, 03 de junio de 2026.- Brasil registró más de 7.000 denuncias por racismo en 2025, lo que representa un aumento del 67% respecto al año anterior. Este incremento se da en un contexto donde el país posee las leyes antirracistas más avanzadas del continente americano, las cuales castigan este delito con penas de entre dos y cinco años de cárcel.
La comisaria Rita Salim, de la Policía Civil de Río de Janeiro, informó que recibe entre dos y tres personas al día denunciando haber sido víctimas de racismo. La comisaría especializada que dirige Salim fue abierta hace ocho años y reúne a una veintena de agentes. Además de Río de Janeiro, este tipo de unidades funcionan en estados como São Paulo, Minas Gerais o Bahía.
Entre los casos recientes destaca la detención de la argentina Agostina Páez, quien fue arrestada por llamar ‘mono’ e imitar a ese animal para ofender a un empleado negro en un bar. Páez pasó dos meses en prisión preventiva y depositó una fianza de 20.000 dólares para poder volver a Argentina. Sobre el caso, la detenida señaló: “Hay una ley en Brasil que es muy severa”.
En otro incidente, un argentino fue detenido por fotografiar a un niño y bromear diciendo que quería llevárselo a casa como esclavo en un tren turístico; dicho individuo lleva casi dos semanas entre rejas. La legislación brasileña establece que la pena por racismo puede doblarse si el delito se comete en grupo o si se difunde en redes sociales.
Respecto a la decisión de las víctimas de acudir a las autoridades, la comisaria Salim explicó: “Muchas víctimas vienen cuando ya no pueden más, cuando la gota colma el vaso”. Asimismo, detalló el enfoque de su unidad: “Tienen miedo de llegar a la comisaría y ser discriminados de nuevo. Aquí trabajamos para erradicar ese tipo de atención intimidatoria”.