Río De Janeiro, 05 de junio de 2026.- El exconcejal de Río de Janeiro Jairo Souza Santos Júnior, conocido como Doctor Jairinho, fue condenado a 43 años de prisión por los delitos de homicidio y tortura. La víctima fue Henry Borel, un niño de cuatro años y hijastro del condenado, quien falleció en 2021 tras sufrir un largo historial de maltratos.
El caso se originó el 8 de marzo de 2021, cuando la pareja llevó al menor al hospital alegando un accidente doméstico; sin embargo, el niño llegó con una parada cardiorrespiratoria y sin vida. La autopsia determinó que la muerte fue causada por una hemorragia interna producto de una acción violenta y detectó 23 lesiones anteriores en el cuerpo del menor, con daños registrados en la cabeza, el hígado, un riñón y los pulmones.
Durante el juicio, que se extendió por 11 días, se presentaron testimonios clave, incluido el de una cuidadora del niño. Esta declaró que, tras ser encerrado por Jairinho, el menor salía asustado y cojeando, situación que comunicó en varias ocasiones a la madre, Monique Medeiros. Según la testigo, Medeiros le pidió que hiciera la vista gorda ante sus sospechas. Además, tras la muerte del niño, la pareja llevó a la cuidadora con un abogado para orientarla sobre la versión que debía dar, le solicitaron borrar mensajes de su teléfono y pintar una imagen de familia feliz.
La investigación también reveló testimonios de dos exnovias anteriores de Jairinho, quienes relataron agresiones cometidas por él contra sus respectivos hijos. A pesar de las pruebas, Jairinho, quien fue apartado de su cargo de concejal, niega todos los hechos. Por su parte, Monique Medeiros fue condenada por omisión de socorro. Aunque inicialmente enfrentaba un cargo de homicidio imprudente, recibió el perdón judicial para esa acusación específica.
Medeiros fue sentenciada a un año y cuatro meses de prisión por omisión, pero no cumplirá la pena en la cárcel debido a que ya permaneció casi cinco años en prisión preventiva. Al emitir la sentencia contra el exconcejal, la jueza destacó que la conducta fue “claramente discriminatoria de género, influenciada por la cultura patriarcal”.