Ciudad De México, 04 de abril de 2026.- La industria minera mexicana identifica una oportunidad para reactivar la exploración y otorgamiento de concesiones, impulsada por la necesidad de Estados Unidos de asegurar minerales críticos y la apertura geopolítica actual. Esto ocurre en un contexto donde México dejó de otorgar concesiones mineras desde 2019 y donde, durante el mandato de Andrés Manuel López Obrador, la superficie concesionada se redujo en 20%, hasta unas 16,8 millones de hectáreas.

En febrero de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum ordenó recuperar 1.126 concesiones que abarcan 889.512 hectáreas por incumplimientos, de las cuales cerca de 250.000 hectáreas se ubicaban en áreas naturales protegidas. Sobre este proceso, Pedro Rivero declaró: “El Gobierno estaba un poco preocupado por la cantidad de área que se ocupaba, porque había información fragmentada sobre realmente cuánto estaba concesionado. El esfuerzo que hizo el Gobierno federal ha servido para poder medir realmente cuánto hay, quién lo tiene, cuánto se está pagando en derechos (…) Hay mucha más claridad”.

Rivero añadió respecto al futuro del sector: “Estamos en una posición en la que creemos posible que se vuelvan a otorgar concesiones mineras para volver a la exploración, que se ha reducido de forma importante en los últimos años”. Esta postura coincide con el anuncio de que Estados Unidos y México firmaron en febrero de 2026 un plan de acción para evaluar vías de colaboración más estrechas en la producción, refinación y comercialización de materias primas fundamentales.

Yaxa Michel, presidenta de la Asociación Mexicana de Minerales Críticos, señaló que existe una sección del mar cercana a México que también podría tener nódulos polimetálicos, recursos cuya extracción no requiere excavación profunda y que son más abundantes en la costa oeste del Pacífico mexicano, según la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA). Michel comentó: “Hay otra sección del mar, cercana a México, que también podría tener estos nódulos polimetálicos”.

Respecto a la inversión, Michel indicó: “Nos hemos dado cuenta de que el tema de la inversión es muy complicado. Podemos decir que sí hay inversión en lo que ya existe, los minerales clásicos como plata y cobre, pero no tanto en cosas nuevas”. Y agregó sobre la estrategia regional: “Tendríamos que voltear y ver las posibilidades que está abriendo el juego geopolítico actual para México. Si se impulsa toda la cadena de suministro, particularmente en el área de procesamiento, que es en donde China acapara la transformación en muchísimos minerales que son muy relevantes para nuestro vecino del norte”.

El panorama incluye conflictos ambientales y legales vigentes. El conflicto con la empresa Vulcan Materials (antes Calica) y el gobierno mexicano se remonta a 2018, cuando la Profepa clausuró parcialmente la mina de piedra caliza en Quintana Roo. Los predios El Corchalito y La Adelita fueron clausurados por estar en áreas donde no están permitidas actividades mineras. Vulcan Materials inició un arbitraje internacional contra México en 2019 en el marco del TLCAN (ahora T-MEC) para reclamar 500 millones de dólares.

Las operaciones de Vulcan en la mina se remontan a 1986, en asociación con la firma mexicana ICA; en 2001, Vulcan compró la parte de ICA, por lo que es el único actor. En 2022, la mina Sac-Tun y el muelle de Punta Venado en Playa del Carmen fueron clausurados y ocupados, y se revocó el permiso aduanal para exportar en dicho puerto. Se estima que la firma exportaba por barco 3 mil 500 toneladas de roca caliza semanalmente. Según la Semarnat, el ‘costo social’ para restaurar la zona impactada por la explotación de Calica ascendía a 34 mil 650 millones 986 mil 364 pesos hasta noviembre de 2022.

En 2023, el gobierno mexicano respondió que el arbitraje era improcedente porque Vulcan actuó de mala fe. Posteriormente, en 2024, un decreto declaró la zona área natural protegida, lo cual impidió definitivamente la minería en el predio. Paralelamente, Estados Unidos anunció en agosto un acuerdo de cooperación con las Islas Cook para explorar la minería de aguas profundas de nódulos polimetálicos, mientras que China también firmó un acuerdo con las Islas Cook para la indagación y gestión de los recursos de su lecho marino.

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