Ciudad De México, 27 de marzo de 2026.- El Senado de la República aprobó el ingreso temporal de 35 efectivos de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos a territorio nacional con el fin de realizar labores de adiestramiento en materia de seguridad, previas a la celebración del Mundial de Fútbol 2026. La votación en el Pleno registró 110 votos a favor, uno en contra y cinco abstenciones, validando la presencia militar extranjera del 3 de abril al 1 de mayo de 2026.
De acuerdo con los datos de la aprobación legislativa, la delegación estadounidense estará integrada por 23 miembros del Equipo 8 de los Navy SEAL, seis elementos de la Agencia de Reducción de Amenazas de Defensa de EE.UU., cuatro integrantes del Séptimo Grupo de Fuerzas Especiales del Ejército y dos técnicos especializados en desactivación de explosivos. El objetivo de esta misión es fortalecer los protocolos de seguridad y respuesta ante contingencias para el torneo deportivo, que tendrá sedes en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
El adiestramiento, que incluye los ejercicios denominados SOF-32 y Vital Archer, está dirigido específicamente a personal de la Unidad Naval de Operaciones Especiales de la Armada de México, la Unidad Naval de Protección Aeroportuaria, la Fuerza de Tarea Copa Mundial de Fútbol 2026 (FTCMF 2026) y la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC). La Comisión de Marina del Senado había aprobado previamente el dictamen por unanimidad antes de su discusión en el Pleno.
Durante el proceso legislativo surgieron posturas diversas entre los legisladores. La senadora Alejandra Barrales, integrante del grupo parlamentario de Movimiento Ciudadano, expresó su posición respecto al dictamen. Por su parte, Carlos Lomelí, presidente de la Comisión de Marina, participó en las declaraciones relacionadas con la aprobación. La iniciativa contó con el respaldo mayoritario de las fuerzas políticas representadas en la cámara alta, superando la única oposición registrada en la votación final.
Esta medida se enmarca en los preparativos de seguridad para el evento deportivo internacional que se realizará en suelo mexicano el próximo año. La autorización permite la coordinación directa entre fuerzas especiales de ambos países para garantizar la protección de las sedes y la infraestructura crítica asociada al campeonato, enfocándose en capacidades de reacción rápida y manejo de amenazas específicas en entornos aeroportuarios y de alta concurrencia.