Ciudad De México, 14 de julio de 2026.- El presidente Donald Trump, acompañado por el secretario de Estado Marco Rubio, lanzó un llamamiento a 60 países alineados a sus designios para que se integre un frente mundial contra un enemigo global. Según el análisis de la situación, México tratará de ser encasillado como uno de los ‘pocos’ países de izquierda que existe en Latinoamérica.
Ante esta narrativa, se ha establecido que la presidenta Claudia Sheinbaum y el canciller Roberto Velasco no serán parte de la propuesta de Trump de crear una nueva guerra de las galaxias. La iniciativa busca instalar a ANTIFA como si fuera una organización terrorista global, a pesar de ser definida como un movimiento sin estructura, sin liderazgo y sin existencia formal.
Armando Guzmán lo define con gran precisión: “Trump y Rubio buscan instalar a ANTIFA —un movimiento sin estructura, sin liderazgo y sin existencia formal— como si fuera una organización terrorista global”. Esta acción se describe como una construcción política y no como un diagnóstico de inteligencia.
Sobre el propósito de esta medida, el autor del artículo señala: “Pero sirve a un propósito: reactivar la base conservadora, justificar nuevas herramientas de vigilancia y reorientar la agenda de seguridad hacia un enemigo ideológico que sólo ellos ven”.
El análisis indica que las prioridades de seguridad de Estados Unidos no son actualmente la recuperación de la economía, el combate al tráfico del Fentanilo, ni la creación de una cruzada contra la migración ilegal que no tenga un aberrante matiz de violencia. Tampoco figuran como prioridad la solución a los frentes que Trump tiene abiertos en Irán o el rechazo de Europa, con Francia a la cabeza, a la lucha contra los fantasmas de Trump.